
Todo estaba seco
en este jardín en veda.
No hay semilla
que aguante tanto desierto.
No hay pozos
en zona de sedientos.
Los niños en los parques
esperan pacientes
a que la vida marchite.
Todo estaba seco
en este jardín en veda.
Ya sin esperanza
espero a que todo ocurra.
La tiza sobre el pizarrón;
el angustioso recorrido
del caucho sobre el pavimento;
toneladas de olvido
sobre nuestros viejos hogares;
la canción revisitada
del viejo ciego de la esquina
Todo estaba seco
en este jardín en veda.
-Entonces apareció tu sonrisa-
Levanté un dedo hacia tu hogar,
pensé estar despertando.
De pronto ahí estabas,
tu rostro sobre el despoblado.
El desierto danzaba sobre un lirio muerto
y ya no hubo gris,
sino rojo.
Conté los días, las horas, los minutos,
memorice tus cabellos, tus frases,
tus esperanzas… tus ilusiones.
Me llené de tu historia,
gustoso de tus rincones,
ansioso por tu lengua.
El desierto sigue ahí,
pero el jardín florece…
Y me bastó una palabra,
una mirada… una sonrisa.
Destroza en mi la aridez
siembra en mis tierras tu alma.
Quiero hacerte florecer…