
No sé qué me afecta más. Estar encerrado en esta casa para dormir, comer y trabajar o sentirla tan lejos.
Compleja situación, esta ansiedad se vuelve peligrosa, si no la trato pronto puede convertirse en otra cosa.
Siento que el mundo me quedó chico. Nada me motiva lo suficiente, nada me anima lo suficiente.
Sólo ella mueve algo en mí…
Dios, no puedo estar dependiendo de alguien así. Este problema de mí mismo lo sigo arrastrando desde hace mucho…
¿Cuándo será el día que tome las riendas de mis reales deseos?