La belleza está en la soledad
y en el silencio.
Tendido boquiabajo, lamiendo
quién sabe cuántas pisadas.
Agregando lamentaciones
a los libros de reclamos.
La soledad me tiene caliente,
capaz de follar monjas y meretrices
madres y solteronas.
Al final del día, suena la flema
que va a parar al suelo.
Imagina que eres feliz
y sonríes a la plebe.
La década más triste
está aquí.
Nada en tu vida es real,
nada tras tu espalda
te sigue los pasos.
Virtualmente pleno, camino
y prefiero callejones
precipicios y rutas sin salida.
¿A qué estamos jugando
si allá afuera
las ilusiones cuelgan de cordeles?
Soledad y silencio,
lo único real.
Lo único patéticamente real.