
Me ahogo
para callar.
En silencio camino
hacia esas aguas tristes.
Están frías…
Han sido ignoradas
por todo ser vivo.
Ahogarme
para que mi gente beba.
Sentir que mis tobillos
bajan a través de las rocas.
Y que el cielo no llora
para este trazo solo.
Volver a las aguas
desde donde todos hemos venido.
Dejar que todo flote,
que todo pierda ritmo.
Que el torrente
sea el destino.
Ahogarse y para siempre
contener el grito claro
evitar el aire a toda costa.
Volver al Mississipi
de espaldas y mirando al cielo.
La humedad absorbe los poros
y El Loa grita mi ausencia
sería el entierro la salida.
Morir en agua dulce.
Tranquilo y aferrado a la urbe.
Recorriendo las calles
como un bote suicida.
Vigilando dormido
al pueblo que no espera.
¿Por qué los cuerpos
se hunden en el wishkah?
¿Por qué las mascotas
beben enloquecidas?
Como intentando
ahogar el instinto.
Caeremos en el lecho,
volveremos todos partidos.
Ya no vagarás en la orilla.
No tomarás animales muertos.
Déjalos que vivan su sueño
que recorran las tierras
esquivando los cuerpos.
Flotar no es un pecado
y la vida es un accidente.
Prefiero reservarme
todo el cúmulo de amor.
Que el cadáver sea el paisaje
que el mundo esté de fiesta.
Que el río limpie la tierra
… que el río limpie la tierra.